Si bien los primeros indicios de Almazán se remontan a la Edad del Bronce, es en la Edad Media cuando se configura como importante núcleo poblacional, llegando a alcanzar cierto protagonismo histórico, especialmente debido a las constantes llegadas de los Reyes Católicos.Al ser lugar de paso, debido a su especial enclave, Almazán se ha visto implicado en los numerosos avatares, que a lo largo de la Historia de España se han ido sucediendo y cuya huella aún es perceptible hoy en día, en alguno de sus aspectos.
Se remontan los orígenes de Almazán a la primera Edad del Bronce, según testimonios de asentamientos de tribus primitivas en sus alrededores. En el cerro del "Guijar" se han encontrado restos de sílex característicos de esta cultura, así como punzones, brazaletes, hachas y otras piezas de bronce.
De la Edad del Hierro también se han encontrado vestigios en el Cerro del Cinto, así como de la época celtibérica en ambas márgenes del río Duero.
Edad Media:
Tras la invasión de España a mediados del siglo X, el califa Abderraman III, instala su cuartel general en Medinaceli, siendo Almazán fortificado en esa época, al constituir una plaza de avanzadilla importante.
Fernando de Castilla recupera efímeramente la plaza de Almazán en el año 1040, para posteriormente ser Alfonso VI, quien la ganase definitivamente.
En 1158 el rey Sancho el Deseado firma en Almazán la orden de donación de la plaza de Calatrava a los monjes cistercienses Fray Raimundo de Citero y Fray Diego Velázquez. Consecuencia de esto es la posterior creación de la orden de Caballería de Calatrava en esta villa en 1158.
En 1289 se celebró en Almazán un Consejo real presidido por Sancho IV el Bravo, tras su muerte su viuda María de Molina pasará largas estancias en la Villa.
Tras varias disputas en 1298 el infante de Aragón Alfonso de Cerda, se apodera de la villa, implantando en ella su corte. En 1305 es devuelta a Castilla tras mediar sentencia arbitral los reyes Don Dionisio de Portugal y Don Jaime de Aragón.
En 1375, Jaime IV fallece en Almazán. Ese mismo año, Enrique II de Trastamara, cuyo afianzamiento en el trono de Castilla supuso varios enfrentamientos con los duques de York y Láncaster, los reyes de Portugal, Aragón, Navarra y Granada, firmó el 12 de abril con Pedro IV el Ceremonioso de Aragón lo que se conoce como "la Paz de Almazán".
Posteriormente la plaza de Almazán es entregada al futuro rey de Castilla Enrique III, y este a su vez y como recompensa a su fidelidad, la dona al almirante mayor de Castilla, Don Juan Hurtado de Mendoza, dando así origen al señorío de los Mendoza sobre la villa adnamantina.
Durante el mandato de Enrique IV, que tuvo instalada su corte en la villa entre diciembre de 1462 y enero de 1463, y para mediar entre las diferencias existentes entre los reyes de Castilla y Aragón, fueron recibidos en Almazán los embajadores del Principado de Cataluña y de Francia.
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| Escudo de los Mendoza. Fachada del Palacio. |
Los Reyes Católicos:
Cuando todavía era infante Fernando en el año 1469, pasó por Almazán disfrazado de mozo de mulas, ya que tanto los Mendoza, el Conde de Medinaceli y el Obispado de Osma, trataron de detenerlo para evitar su matrimonio con la infanta Isabel.
En 1474 vuelve Fernando, ya como rey, siendo en esta ocasión agasajado por Don Pedro de Mendoza y el Conde de Medinaceli.
Entre el 20 de abril y el 16 de julio de 1496, y como consecuencia de no tener los reyes una corte fija, la plaza de Almazán alcanzó ese rango ya que los reyes permanecieron alojados en el palacio ofrecido por don Antonio Hurtado de Mendoza.
Hasta en 13 ocasiones diferentes estuvieron los reyes en la villa, entre 1474 y 1498. Al partir Fernando e Isabel, quedó instalado en Almazán el príncipe don Juan con todo su séquito.
Almazán a lo largo de la Edad Media alcanzó una aceptable importancia como demuestra que llegara a tener diez parroquias, nueve ermitas, dos hospitales y cuatro monasterios, siendo también importantes las familias que vivieron en la villa, como: los Zapata, los Coronel, los González Ocampo, los Hurtado de Mendoza y el Duque de Almazán.
Guerra de la Independencia:
Fruto de la invasión de la provincia por las tropas Francesas, el panorama que presentaba la misma era desolador, lo cual no fue ajeno a Almazán, que el 10 de julio de 1810 había sido saqueada e incendiada, desapareciendo varios edificios públicos y más de ciento cuarenta casas, entre ellas varios palacios.
De esta plaza haría su centro de operaciones el general español José Joaquín Durán, quien tomaría la ciudad de Soria, debiéndosele la orden de derribo del Castillo de Soria y las murallas de Almazán.
A la caída del antiguo régimen, la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Castilla la vieja, partido de Almazán, que en el censo de 1842 contaba con 484 hogares y 2400 vecinos.
A mediados del siglo XIX, entre el censo de 1857 y el anterior, crece el término del municipio porque incorpora a Fuentelcarro y Tejerizas. Posteriormente también se incorporarían las localidades de Cobertelada, Almantiga, Balluncar, Covarrubias y Lodares del Monte.